ChatGPT Sites es la herramienta de OpenAI para generar sitios web sin escribir código. Este Informe USERS muestra cómo, en lugar de programar, el usuario describe en lenguaje natural lo que necesita y va perfeccionando el resultado mediante una conversación continua, desde una landing simple hasta una aplicación web completa.
Autor: Claudio Peña
Conversar en lugar de programar
Sites se presentó en junio de 2026 como una función de Codex, el agente de programación de OpenAI. Desde julio está disponible en todos los planes pagos de ChatGPT.
A partir de una descripción en texto, la herramienta genera y aloja una primera versión navegable, que después se ajusta con nuevas instrucciones.
El resultado depende de la calidad de esa descripción. Un pedido vago deja demasiadas decisiones en manos de la IA y produce páginas difíciles de distinguir de cientos de diseños parecidos.
Conviene definir de antemano qué se ofrece, a quién se dirige, qué acción se espera del visitante y qué imagen se quiere proyectar. Responder esas preguntas lleva pocos minutos y ahorra muchas iteraciones.
El cambio de fondo no está en la generación automática, que ya ofrecen otras herramientas, sino en el método. Cada prompt es una decisión de diseño y cada respuesta, una versión nueva sobre la cual seguir.
Sites conserva el contexto de la charla, así que basta con describir las diferencias y no hace falta rehacer nada. Todo ocurre dentro de una misma conversación, y el proceso se parece más a dialogar con un diseñador que a escribir código.

A partir de un primer prompt muy básico, obtenemos un resultado que deja demasiadas preguntas abiertas: ¿qué curso es?, ¿quién es el público objetivo?, ¿qué estilo visual debe tener?, ¿cuál es la acción principal que esperamos del visitante? La IA resolverá esas incógnitas con sus propios criterios.
Construir y refinar una landing
El primer prompt entrega una página navegable con casi toda la estructura resuelta. No es el diseño final, pero cambia el punto de partida: ya no se trabaja sobre una página en blanco, sino sobre algo concreto para mirar y cuestionar.
Desde ahí, cada ajuste se expresa con palabras. Se puede rediseñar el encabezado, reordenar las secciones, acortar los textos o cambiar la paleta, y el pedido afecta a toda la página a la vez. La coherencia visual deja de depender de revisar componente por componente.
Conviene ser concreto: pedir “hazla más bonita” rinde poco, mientras que describir un estilo definido da mejores resultados. También vale la pena optimizar temprano la vista en pantallas chicas, donde se concentra buena parte de las visitas.
Una práctica útil es pedirle a la propia IA que evalúe la página como especialista en experiencia de usuario y señale sus puntos débiles antes de tocar nada. Recién después se le pide que aplique las mejoras, de modo que la herramienta revisa su propio trabajo antes de publicar.

Resultado entregado por Sites inmediatamente después de ejecutar el segundo prompt mostrado en el Informe
Del sitio simple a la aplicación completa
El mecanismo que arma una landing es el mismo que construye un portal corporativo, un dashboard (un panel que reúne datos e indicadores en una sola vista) o una aplicación web. Lo que cambia es el alcance del proyecto, no la herramienta.
Cuando el curso del ejemplo crece, la landing no se descarta: se convierte en la portada de un sitio más grande, con páginas de cursos, blog y contacto sumadas alrededor. También se pueden incorporar funciones, como un catálogo con buscador y filtros o un panel privado para administrar contenidos.
En ese punto la conversación ya no describe solo el aspecto visual, sino también qué podrá hacer el usuario y qué información va a manejar. Las instrucciones se vuelven decisiones de producto más que pedidos técnicos.
Ese es, según el Informe USERS, el mayor aporte de la herramienta. El usuario deja de pensar como desarrollador y dirige el proyecto desde sus objetivos, sin hablar de archivos CSS, bases de datos ni frameworks. El límite pasa a ser la claridad con que se explica qué se quiere lograr.

La misma landing después de conversar las primeras modificaciones.
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