Estados Unidos ha añadido a Alibaba, Baidu y BYD a la lista de empresas que colaboran con las fuerzas militares chinas. Algo similar ha ocurrido con RoboSense, WuXi y Unitree. Algunas de estas empresas son más conocidas que otras. BYD es quizás la fabricante de autos eléctricos más importantes de China. Con una cada vez más fuerte presencia en el mercado europeo y hasta ambiciones de llegar a la Formula 1. Unitree es una de las empresas de robótica líderes a nivel internacional. Alibaba y Baidu no necesitan presentación.
La actualización de la lista llega un poco de sorpresa dada la reciente visita del presidente de Estados Unidos a China.
La queja de China
La inclusión en la lista no implica ningún tipo de sanción. Sin embargo, por ley, el Departamento de Defensa tiene prohibido cualquier tipo de contrato con las empresas allí listadas. Tampoco puede adquirir servicios y productos originados en estas empresas a través de terceros. Esto último amplia significativamente las consecuencias.
China ha calificado a la lista como discriminatoria e irracional y ha pedido a Estados Unidos que corrija sus prácticas. También ha asegurado que tomará medidas para proteger los intereses de sus empresas. Las compañías tecnológicas se encuentran entre las más afectadas. Lo que en gran medidas es lógico porque sus servicios suelen tener escala global y EEUU es el mercado más importante en casi cualquier sector, pero mucho más en el tecnológico.
Nada para sorprenderse
Al margen de las tensiones y conflictos y el espionaje constante entre Estados Unidos y China, la prohibición de acceso a contratos claves para empresas extranjeras en el sector militar no es algo tan raro. Aunque hay muchos proveedores internacionales, cada país se fija bien de tener solo los lazos necesarios y con firmas de naciones que considera aliadas y confiables.
Ni China ni Estados Unidos deberían dejar que compañías del país rival -no necesariamente enemigo- tengan participación en sus desarrollos militares.
En algunos casos los argumentos de defensa son comprensibles, pero inútiles. Alibaba apunta que no es una empresa militar, ni parte de una alianza con fuerzas militares.
Sin embargo, es importante notar que en caso de conflicto la mayoría de los países tienen normativas que les permiten exigir la cooperación del sector privado. Y es lógico pensar que esto suceda. Lo que importa no es lo que una empresa hace en sí, sino las capacidades que tiene.




