Todos los estados y sociedades tienen leyes que les sirven para mantener el orden y promover las actividades consideradas como beneficiosas (y reprimir las nocivas). Sin embargo, estas categorías no siempre tienen una clara dimensión ética, sino que están más fundamentadas en el pragmatismo. Si tomamos el derecho de copyright, la extensión en el tiempo en que puede ejercerse y el nivel de control con el que se lleva adelante obedece a objetivos puntuales. Por un lado se intenta preservar la capacidad de un autor de sacar beneficio de su obra, de forma tal que el tiempo que invirtió sea compensado adecuadamente y pueda seguir produciendo. Al promover la creación la sociedad se beneficia con un enriquecimiento a nivel cultural. Sin embargo, pasado cierto periodo de tiempo, el razonable para que se haya recompensado el esfuerzo del productor, un libro o una canción pasan a ser de dominio público. Esta liberación mejora la capacidad de la sociedad para aprovechar los beneficios de los objetos culturales producidos. Hoy en día podemos encontrar una gran cantidad de obras clásicas en la red que podemos descargar de forma gratuita.
Contentos y descontentos
Uber es un servicio que se vale de una aplicación móvil para conectar a los usuarios que necesitan transporte con aquellos que desean suministrarlo. Esto supone una gran comodidad dado que el sistema se encarga de buscar que conductor está más cerca para llevar a cada cliente. Por consiguiente los costos se reducen notablemente.
El servicio ha sido muy bien recibido en los Estados Unidos y Europa, y ha crecido con gran rapidez, tanto que ha comenzado a preocupar a muchas empresas y profesionales de la industria del transporte público. A mediados de 2014 esto llevó a una protesta masiva en Madrid, Londres y París, con más de 30 mil vehículos entre taxis y limosinas, bloqueando el tránsito.
El interés público
El conflicto alrededor de Uber no es nuevo en su naturaleza más básica. Las nuevas tecnologías suelen abrir posibilidades técnicas para las que las leyes y regulaciones no están preparadas. Así pues el servicio no es ilegal, pero resulta muy inconveniente para los gobiernos. El transporte público se ha organizado bajo un esquema que contempla empresas dueñas de los vehículos, con empleados contratados. Uber es más un servicio de intermediación.
Ahora bien, si el servicio fuera de mala calidad, o incluso implicase algún tipo de peligro para los usuarios, sería sencillo enmendar las regulaciones para dejar afuera a Uber. Los parches no son nada raros. El problema aparece cuando la innovación en verdad ofrece un beneficio para la sociedad, y por tanto puede señalarse como de interés público.
Un antecedente cercano
Retrocedamos un poco en el tiempo y quizás tengamos un atisbo de como se solucionará este conflicto en el futuro. Un ejemplo cercano y bien conocido por todos es el de la música digital. Los nuevos formatos, las nuevas posibilidades técnicas en términos de difusión hicieron que la antigua economía de las discográficas colapsara. La piratería puede haberse visto como el problema, pero era en realidad un síntoma. Habíamos llegado a una nueva era en la que el medio físico dejaba de ser un límite y factor de control. Las empresas involucradas intentaron sobrevivir forzando el cumplimiento de las antiguas leyes y normas diseñadas para un negocio basados en la distribución física. No funcionó, nadie quería un montón de canciones de relleno detrás de un hit. Y los precios resultaban increíblemente altos para la valoración real que los consumidores tenían sobre las canciones como productos. La industria bien podría haber colapsado si no se hubiera adaptado. Finalmente llegaron las tiendas online y más recientemente los servicios de streaming. Y vale recordar lo que le costó a Apple hacerles entender a las discográficas porque todos los temas en iTunes iban a tener el mismo precio
Razones y culpas
El caso de Uber no es el de una empresa cuyo éxito se debe al aprovechamiento de una falencia de las regulaciones a través de un nuevo recurso técnico. Se debe a la ejecución de un esquema económico superior, adecuado a las posibilidades técnicas de su tiempo, y por tanto más razonable que otros modelos en el mercado. Uber no es un servicio marginal, es un modelo que la sociedad ya ha adoptado y favorecido, aún antes de cualquier decisión oficial de las autoridades. Y es también el esquema que cualquier empresa tradicional hubiera adoptado para tomar ventaja respecto de la competencia si se le hubiera ocurrido primero, o se hubiera animado a tomar el riesgo.





Lo que permite hacer Uber es lo más lógico y razonable que puede hacerse. Optimizar el transporte privado para que sea utilizado por varias personas que se dirigen al mismo lugar es lo más inteligente que podemos hacer como raza humana.
Así, 4 personas que normalmente viajarían en 4 autos distintos, podrían viajar en 1 mismo, reduciendo el tráfico, la contaminación, los gastos, etc…
Entiendo que no sea bueno para algunas empresas, pero ésta nueva inteligencia colectiva hace a la EVOLUCIÓN, por lo tanto debemos aceptarla y adaptarnos a ella.
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